¿Por qué me cuesta atraer la abundancia? 

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Muchas de las personas que tienen un “problema” con la abundancia, creen que la causa está en lo que hace.
Pero casi nunca está ahí.
El verdadero bloqueo suele aparecer cuando te haces esta pregunta:
“¿Qué siento cuando la vida intenta darme más?”

Ahí, justo ahí, es donde empieza la historia que no te contaron.

Muchas personas trabajan, se esfuerzan, siguen todas las reglas, estudian, se forman, cumplen.
Y aun así sienten que la vida no termina de abrirles la puerta de la prosperidad.
Como si algo invisible tirara del freno cada vez que intentan avanzar.

Y, ¿sabes lo más curioso? No siempre tiene que ver con el dinero en sí.
Tiene que ver con lo que sientes cuando piensas en él.
Con lo que aprendiste, viste, escuchaste… incluso antes de tener memoria consciente.

Porque la abundancia —igual que las relaciones, la salud o el bienestar emocional— no se sostiene únicamente desde la mente racional.
Se sostiene desde el cuerpo, desde la biología emocional, desde los programas inconscientes que heredamos sin darnos cuenta.

Y ahí es donde empieza la verdadera transformación.

Cuando la prosperidad toca una herida que no sabías que tenías

A veces el bloqueo no se percibe como “problema económico”.
Se percibe como:

  • un nudo en el estómago cuando alguien habla de dinero
  • culpa por recibir más que los demás
  • miedo a perder lo que has conseguido
  • sensación de no merecer lo bueno o lo mejor
  • impulso de renunciar justo cuando aparece una oportunidad
  • incomodidad cuando las cosas empiezan a ir bien

El cuerpo tiene memoria.
Y muchas veces esa memoria no es nuestra:
es de mamá, de papá, de los abuelos… o de historias que quedaron marcadas en la familia.

La abundancia no se bloquea porque sí.
Se bloquea porque en algún momento recibir fue peligroso, doloroso o injusto para alguien en tu árbol genealógico.
Y hoy tu mente racional quiere prosperar, sí…pero tu biología emocional tiene miedo.

Las frases que se quedan grabadas sin querer

Casi todos hemos crecido escuchando mensajes como:

  • “Primero piensa en los demás”
  • “No te preocupes, con que tengas para vivir es suficiente”
  • “El dinero corrompe, hace mala a la gente”
  • “No se puede tener todo en la vida”
  • “Con esfuerzo se llega… pero no tanto”
  • “Lo mío no importa, lo importante es la familia”

¿Y qué hace un niño con esas frases?
Las convierte en verdad.
En brújula.
En identidad.

De adulto, esas ideas siguen vivas… aunque ya no encajen con la vida que deseas construir.No es que “no puedas prosperar”.
Es que tu sistema emocional está tratando de protegerte de algo que, en el pasado, fue doloroso para tu linaje.

El transgeneracional: cuando cargas historias que no viviste

Una de las cosas más impactantes que vemos en consulta y en formación es esto:

La abundancia no depende solo de lo que haces, sino de lo que llevas dentro de tu historia.

A veces alguien repite un patrón que no le pertenece:

  • renuncia a oportunidades para no “despegarse” de su familia
  • se autosabotea porque en su árbol hubo alguien que sufrió al prosperar
  • se queda en lo “justo” porque lo injusto dolió en generaciones anteriores
  • no se permite disfrutar porque hay un duelo no resuelto detrás.


Se trata de biología emocional.
Es información heredada.
Es supervivencia.

Cuando lo entiendes… algo cambia.
Ya no te ves a ti “fallando” o “traicionando” a los tuyos.
Empiezas a verte con compasión, con claridad, con un mapa.

Y desde ahí, sí: empieza la transformación.

¿Qué puedes hacer para desbloquear tu relación con la abundancia?

Mira, no existen frases mágicas ni trucos de dos minutos.
La abundancia verdadera viene cuando miras lo que duele, lo que pesa y lo que heredaste sin querer.

Pero puedes empezar por hacerte preguntas que te van a acercar a todo ello:

1. Pregúntate qué sientes cuando piensas en “recibir más”

No lo que piensas, sino lo que sientes.
El cuerpo siempre dice la verdad.

2. Observa tus patrones

¿Te cuesta cobrar por tu trabajo o sientes incomodidad?
¿Das más de lo que recibes?
¿Te saboteas cuando estás a punto de avanzar?
¿Te incomoda que te vaya bien? ¿Te sientes mal por cobrar lo que vale tu trabajo?

Detrás de cada conducta hay un programa.

3. Revisa la historia familiar

¿Hubo carencias?
¿Pérdidas económicas?
¿Culpas?
¿Promesas silenciosas?

Lo que no se nombra… se repite.

4. Trabaja con el inconsciente

La clave no está en “pensar positivo”.
Está en acceder al origen:
las memorias, los programas, los patrones que se imprimieron muy temprano.

Ahí es donde la hipnosis clínica y la biodescodificación se vuelven herramientas poderosas: ayudan a ver lo que la mente mantiene oculto por supervivencia.

La abundancia no es un destino. Es un equilibrio interno.

No se trata de cuánto tienes, sino de cuánto puedes sostener sin sentirte en peligro.
No se trata de esfuerzo, sino de permiso.
No se trata de productividad, sino de merecimiento.
No se trata de dinero, sino de historia.

Tu relación con la abundancia se transforma cuando tú te transformas.
Y cuando entiendes qué parte de ti —o de tu familia— está tratando de protegerte, por fin puedes avanzar sin freno, sin miedo, sin culpa.👉 Si quieres profundizar más y descubrir qué está bloqueando tu abundancia, mira el episodio completo en nuestro canal.
A veces una sola mirada nueva cambia toda una historia.

Licenciada en Psicología, con especialidad en Investigación en el campo de la Psicobiología y en Psicooncología, Licenciada en Comunicación Audiovisual y Diplomada en Trabajo Social. Diplomada en Biodescodificación e Hipnoterapeuta.

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