No empieza delante de la nevera.
Ni en un antojo.
Ni siquiera en el cuerpo.
A veces empieza en una mesa familiar donde una adolescente aprende a “tragarse” cosas que no puede decir. O en un entorno donde el afecto, real o figuradamente, llega condicionado: “si haces esto, te querré más”; “si engordas, decepcionas”; “si te muestras vulnerable, te atacan”.
La bulimia puede parecer, desde fuera, una lucha con la comida.
Pero desde dentro, muchas veces se vive como otra cosa: una pelea íntima con el propio valor, con el propio lugar, con el propio derecho a estar.
Este artículo es un espacio de comprensión. Aquí compartimos una mirada desde la descodificación y la biología para ampliar la forma en que entendemos el síntoma, sin juicio y sin simplificar lo que es complejo.
Qué es la bulimia (y qué no lo es)
Desde el enfoque clínico, la bulimia se define como un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por:
- Episodios repetidos de atracón: ingestas rápidas y en gran cantidad con sensación de pérdida de control.
- Conductas compensatorias: vómitos inducidos, uso de laxantes o diuréticos, ejercicio excesivo u otras formas de “borrar” lo comido.
- Malestar intenso después: culpa, rabia, autoexigencia, vergüenza o sensación de “me he fallado”.
Algo importante: la bulimia puede pasar desapercibida porque el peso corporal puede mantenerse dentro de rangos habituales. Y esto hace que muchas personas la vivan en secreto durante años.
También conviene aclararlo: bulimia no es lo mismo que anorexia. En anorexia suele haber una pérdida de peso más visible (y otras dinámicas específicas). En bulimia, a menudo, lo que se ve es “normalidad”… mientras por dentro hay una guerra.
La pregunta que cambia el enfoque: ¿qué intenta resolver el cuerpo?
En NoeBo se repite una idea que, cuando cala, cambia la mirada:
muchas veces el síntoma no es “el problema”, sino una solución biológica a un conflicto emocional.
La biodescodificación observa el síntoma como un lenguaje. No para culpar, ni para “psicoanalizar todo”, sino para buscar la lógica del inconsciente:
- ¿Qué vivencia interna se repite?
- ¿Qué se rechaza?
- ¿Qué no se puede digerir simbólicamente?
- ¿Qué se desea y se castiga a la vez?
En el videoblog, te planteo algo clave: en bulimia solemos estar ante una constelación, es decir, más de un conflicto actuando a la vez. No solo “el atracón”, también “lo que viene después”.
Primer eje: el atracón como respuesta a “rechazo con asco/repulsión”
Según te explico en el video, el atracón se asocia a una dinámica biológica concreta: un pico de hipoglucemia (bajada de azúcar en sangre) que dispara la urgencia de comer.
Y aquí viene lo interesante desde biodescodificación: ese impulso está relacionado con un el conflicto de sentir repulsión, asco, repugnancia hacia una persona o situación.
Hablamos de una oposición de tipo pasiva, generalmente con un tema de fondo semi-sexual como, por ejemplo:
- Un beso inoportuno (repulsivo) en la boca.
- Una relación sexual oral no deseada.
- Ver de pequeño/a a los padres haciendo el amor y pensar que papá parece que “golpea” a mamá.
- Un abuso sexual o violencia sexual…
- Sentir miedo y repulsión por una persona.
También puede desencadenarse por una situación inesperada y estresante en donde está presente sangre, heces fecales, vómito u orina. En los niños se pueden activar cuando se les fuerza a comer comida que les resuelta desagradable o repugnante.
Cuando la persona está viviendo el conflicto se produce una disminución de la función de la secreción del glucagón que lleva a la hipoglicemia. Más tarde, la persona sentirá debilidad, hasta llegar a la crisis de hipoglicemia que puede desencadenar en un desmayo y/o impulso de comer de manera intensa. Posteriormente, tras la ingesta y de manera progresiva se irá renormalizando la función del glucagón.
En el video te pongo un ejemplo sencillo que me ocurrió a mi misma, un episodio puntual de hipoglucemia tras una escena que me generó asco y repulsión. Y ese mecanismo biológico —la urgencia por comer— apareció de forma natural.
La diferencia en la bulimia es que no ocurre una vez. Ocurre repetidamente. Y ahí el cuerpo ya no está respondiendo a un hecho aislado, sino a un patrón emocional sostenido.
Segundo eje: el vómito como “injusticia con rabia” (contra una misma)
La segunda parte de la bulimia viene acompañada con el sentimiento de culpabilidad por haber comido tanto. Aquí la autocrítica es tan fuerte que aparece un nuevo conflicto la contrariedad en el territorio. El sentimiento de injusticia y rencor en uno mismo.
Este tipo de conflicto ya está en actividad y por eso es fácil revivirlo, por ejemplo:
- Sentir que debo someterme, a algún miembro de la familia, compañero de trabajo, empleado, jefe…
- Sentir que me están llevando la contra.
- Tener que obedecer injustamente a otro, porque me impone una decisión en la que no estoy de acuerdo.
Este tipo de conflicto genera ulceración e hipersensiblidad en la curvatura menor del estómago, con dolores y molestias estomacales. Posteriormente, se iniciará la reparación celular con inflamación que llevará a la crisis con dolores agudos y punzantes en el epigastrio (boca del estómago) y finalmente, el vómito con dolor que alivia el malestar.
Este conflicto combinado con el anterior, genera un cuadro de bulimia.
Como puedes observar no hablamos de una persona “sin voluntad”, sino de una persona con conflictos internos no resueltos, relacionados con el alimento emocional, el afecto y el cariño que recibió y se da.
La bulimia, en este enfoque, se parece a una oscilación dolorosa:
placer → castigo
necesidad → vergüenza
impulso → condena
Y ahí, es donde la comida deja de ser “comida”. Se convierte en escenario donde se representa una relación interna: con el merecimiento, con el amor, con el derecho a existir sin pedir perdón.
La pista sistémica: cuando el alimento habla de la madre (y de lo femenino)
En biología emocional, el alimento está cargado de simbolismo: nutrición, cuidado, pertenencia, vínculo.
Por eso, cuando aparecen dinámicas intensas con la comida, te propongo mirar con especial atención:
1) La relación con la madre (real o simbólica)
No solo “cómo se llevaban”, sino:
- ¿Cómo fue recibido tu cuerpo?
- ¿Hubo críticas, control, “no comas”, “estás gorda”, “así no te querrán”?
- ¿El afecto venía con condiciones?
- ¿Se podía hablar de emociones o se reprimían?
2) El lugar en el sistema familiar
A veces el conflicto no es “la comida”. Es “mi lugar”.
Cuando una niña crece sintiendo que estorba, que sobra, que tiene que merecer o adaptarse para pertenecer, su cuerpo puede convertirse en el espacio donde intenta recuperar control… o expresar el dolor.
3) La autoridad y el juicio (madre, padre o ambos)
En el vlog también te planteo una idea útil: en algunos casos hay rigidez y falta de afecto; en otros, crítica constante; en otros, exigencia y comparación. Esto no se “culpa”: se observa, se contextualiza y se trabaja.
El transgeneracional: lo que no empezó contigo
Te propongo abrir una capa más: mirar un eslabón atrás.
Porque a veces lo que se vive como “mi problema” es también una herencia emocional:
- mujeres del sistema con control del cuerpo como forma de pertenecer,
- historias de rechazo, críticas, rigidez,
- silencios familiares, secretos, “aparentar”,
- duelos no expresados,
- hambre emocional transmitida de generación en generación.
No se trata de buscar culpables en los abuelos. Se trata de comprender el contexto y soltar lealtades invisibles.
Una historia real: cuando el síntoma aparece “después de ver a la familia”
En el videoblog, Noelia cuenta el caso de una mujer que observó un patrón clarísimo: el atracón aparecía especialmente tras comidas familiares amplias.
No era “la comida” lo que disparaba todo.
Era la dinámica: comentarios, miradas, roles, tensión, juicio, presión… ese “asco/repulsión” emocional que se activaba por dentro y que, horas después, el cuerpo intentaba regular.
El punto de giro fue cuando la persona pudo unir los puntos:
“No es que yo sea débil. Es que mi cuerpo reacciona a un entorno que rechaza y me genera injusticia.”
Y desde ahí, el trabajo ya no fue “controla tu conducta”, sino comprender el conflicto y abordarlo con método.
Señales que pueden alertar (especialmente en adolescentes)
La bulimia puede aparecer en adolescencia, pero también en juventud o adultez. Como suele ser menos visible, en el vlog te menciono señales que pueden orientar a familias:
- comer en grandes cantidades de forma puntual,
- alternar etapas de control estricto con episodios de descontrol,
- ir más tarde al baño y vomitar,
- vergüenza marcada o autoexigencia relacionada con el cuerpo.
Si hay sospecha, lo más recomendable es buscar ayuda profesional sin demora.
Cómo se aborda desde el Método NoeBo (enfoque general)
Permíteme explicártelo con una metáfora bonita: una “alquimia” de miradas, porque el caso requiere amplitud. A nivel práctico, la lógica sería:
- Mirada transgeneracional: comprender el sistema, lealtades, herencias emocionales.
- Dinámica familiar y vínculo con madre/padre: afecto, estructura, pertenencia, lugar.
- Infancia y creencias: el origen del rechazo, el juicio interno, la exigencia.
- Presente: qué mantiene vivo el patrón hoy.
- Trabajo con el inconsciente (incluida hipnosis clínica, cuando procede): resignificar, reorganizar y crear nuevas respuestas internas.
El objetivo no es “arreglar a la persona”, sino devolverle claridad, recursos y libertad interna.
Una idea final (para quien lo vive o para quien acompaña)
Si algo de esto te toca, quédate con esto:
tu pasado no te define, pero sí puede darte pistas.
Mirar atrás no es para castigarte. Es para comprenderte.Y si eres madre, padre o acompañante: los nutrientes emocionales que más se repiten como base son afecto, estructura y pertenencia. No perfectos. Pero presentes.
Preguntas frecuentes
¿La bulimia siempre tiene que ver con la comida?
Sí, con la comida real o simbólica. Y lo que la Biodescodificación busca comprender es el conflicto emocional y sistémico que sostiene este patrón de conducta.
¿Se puede tener bulimia y que nadie lo note?
Sí. Puede no haber cambios de peso llamativos. Por eso muchas personas la viven en secreto.
¿Por qué aparece el atracón?
En el vlog se explica como una respuesta biológica como la hipoglucemia aparece después de una vivencia interna de asco y repulsión.
¿Y por qué aparece el vómito?
Se asocia a una segunda vivencia emocional de rabia, rencor e injusticia, junto con la necesidad de “eliminar” lo vivido en la fase de la reparación.
¿En qué edades aparece más?
Puede aparecer en adolescencia, pero también en juventud o adultez.
¿Qué puede hacer una familia si hay sospecha?
Hablar con la persona afectada. Muchas veces una buena conversación de corazón, puede ayudar a mejorar la situación. Y finalmente, acudir a los profesionales especializados en la materia.